partidas pendientes de aplicación

Partidas pendientes de aplicación: ¿En qué consisten?

Las partidas pendientes de aplicación suelen registrarse en la cuenta 555. Estamos ante una de las cuentas más peliagudas de nuestra contabilidad y la raíz de muchos de nuestros quebraderos de cabeza. Lo cierto es que esta última corre el riesgo de convertirse en un cajón de sastre –a veces interminable– donde acaban aparcadas infinidad de partidas cuyo origen desconocemos.

Según la definición que aporta el Plan General Contable, las partidas pendientes de aplicación son remesas de fondos recibidas cuya causa no resulte, en principio, identificable y siempre que no correspondan a operaciones que por su naturaleza deban incluirse en otros subgrupos. Por supuesto, estas cantidades de dinero, se puede casi afirmar, que están de paso en la cuenta 555, pues ahí solo permanecerán el tiempo estrictamente necesario hasta que se aclare cuál es su origen. No hay que olvidar que se consignará en el pasivo corriente del balance.

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Por lo tanto, dado que se trata de una situación temporal, debemos de manera periódica revisar esta cuenta a fin de evitar que se amontonen excesivas partidas pendientes de aplicación. Así, debemos rastrear su origen y causa para clasificarlas de manera correcta en nuestra contabilidad.

Lo cierto es que antes del cierre del ejercio, la cuenta 555 debe quedar despejada de partidas pendientes de aplicación.

Como decíamos, esta cuenta es de las más problemáticas y Hacienda es consciente de ello. Por lo tanto, cuando llegan las inspecciones, es común que los funcionarios de Hacienda decidan en primer lugar echar un vistazo a las partidas pendientes de aplicación, pues saben que en ella pueden encontrar un auténtico fortín de irregularidades. De modo que seguro que más de uno está deseoso de imponer orden en la dichosa cuenta, pues saben que es el talón de Aquiles de su contabilidad. Vamos a examinarlo.

¿Cómo limpiar la cuenta 555 de partidas pendientes de aplicación?

Resulta de lo más normal que un buen día nos propongamos limpiar la cuenta 55 y regularizar todas las partidas que se encuentren en ella. Para ello, se nos abren dos posibilidades en función de su saldo. Así, si el saldo es deudor, deberemos abonarlo con cargo a la cuenta 678 titulada ‘Gastos extraordinarios’. En caso contrario, y si fuera acreedor, debemos anotarla con abono a la cuenta 778 titulado ‘Ingresos extraordinarios’.

Por cierto, te damos dos consejos al respecto. Uno de ellos es que debemos reflejar dicho asiento en la memoria de la entidad. En cuanto a la segunda de nuestras recomendaciones es que elabores un documento interno indicando el motivo por el cual se regulariza dicha partida. Además, es recomendable que este documento  sea firmado tanto por el gerente de la entidad como por el responsable de administración.

Por supuesto, lo mejor es no permitir que transcurra demasiado tiempo desde que esa remesa irrumpe en la cuenta 555. No en vano, si nos dormimos en los laureles, más difícil nos resultará encontrar la causa que motivó esa partida pendiente de aplicación.

De modo que trata de mantener a raya esta cuenta y, bajo ningún concepto, permitas que se desmadre con infinidad de remesas cuyo origen después habrá que buscar en anteriores ejercicios contables.

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